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Marujita, la de su casa, o el Coste de la Perfección

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ama_de_casa_perfectaNo es que tenga demasiadas ganas de escribir. Absolutamente ninguna. Ni sobre nadie. Ni por nada.

Desde luego, si los reyes magos midieran sus mágicos obsequios en virtud de la ocurrencia de una, entre otras cosas, ya podría irme espabilando para el año que viene. Porque los dones iban a consistir directamente en un tocho de carbón como la copa de un pino, negro, macizo y soso, aunque pensándolo bien, útil para el frío.

Ya sabía yo que no me estaba portando bien del todo, por no decir poco bien, concretamente muy mal. Creo que la falta de ingenio (bueno, malo o mediocre, pero ingenio al fin y al cabo), hubiese sido para cualquiera que mire la realidad con gafas menos opacas que las mías una obviedad aplastante, sin entrar en otro tipo de “síntomas” más fisiológicos.

Pero ya que aquello de esconder la cabeza como el avestruz en estas cosas suele dárseme con bastante gracia y salero (algo especial hay que tener...), servidora ha tardado demasiado en ponerse la batería. Y diantres, por el arcángel Gabriel y por santa Melibea, hay que ver lo que tardan el corpus y la mens en empezar a caminar, literalmente hablando, y hacer caso al médico, previa visita, sabiendo además y para mayor fastidio que Roma no se construyó en tres días.

De lo cual deduzco, de manera rotunda y aplastante, que aunque se sufra lo que no apetece, aunque sea un incordio ímprobo, aunque se está mejor a corto plazo en el limbo de los justos, mejor coger al propio toro por los cuernos cuando las situaciones son todavía reversibles. Pues luego todo sería llorar y crujir de dientes. Si a alguien o a “álguienes” les sirve la deducción, se la regalo. Sherlock Holmes está de acuerdo conmigo, y eso me basta para otorgar credibilidad a la sentencia.

Si añadimos a esta situación el descontento que todavía reina en el Baúl por la falta de Evento estas últimas navidades, la cosa se complica sustancialmente y mis nervios van a tener que templarse a toda costa... Algunos ya me hablan, otros ya no me giran la cabeza, hay quien ya ha empezado a ensayar, pero a pesar de todo ello no puede observarse que sean conmigo el encanto de los mares. Creo que me voy a sincerar con el padre Hipólito y con Sir Dougls Smith.

Dado que voy a pasar más tiempo en casa, no solamente habrá que solucionar la situación relacional con las criaturas del Baúl, sino hacer algo que les satisfaga enormemente. De lo contrario, me va a resultar insoportable, amen de las dietas, caminatas y litros de agua a ingerir por prescripción.

Así que se me ha ocurrido algo que, creo, estará a la altura de los reyes magos en lo que a ocurrencia se refiere: no solamente voy a intentar ser una eficiente “ama de casa” con ellos, al menos una hora al día, sino que les voy a colocar a una criatura de tal guisa "perfecta". Y cuando digo perfecta, quiero decir la perfección personificada y personificable. Alguien que se ocupe del atrezzo de cada uno, mantenga el Baúl impoluto, me reclame las galletas a tiempo, vigile que los infantiles ensayan y un largo etcétera de maravillas, además por supuesto de ir satisfaciendo los caprichosos antojos de cada uno.

¿Qué más pueden querer?

Ante todo, quede claro que se trata de un tópico monumental, y vaya por delante no solamente mi respeto, sino seguramente mi envidia para tal modus vivendi, el llamado “ama de casa”.

Así que, damas y caballeros, y sin más tardanza, porque quiero que estos ingratos esperpentos estén contentos cuanto antes, con todos ustedes Marujita, el ama de casa del Baúl, y su imperfecto (de momento...) día.

¡Venga esa música, arriba telón!

 

PERSONAJE: EL AMA DE CASA MARUJITA

DISFRAZ: Cualquier ropa femenina, delantal, zapatillas, peluca blanca rizada, toalla en la cabeza, una regadera, un plumero.

COMPLEMENTOS: El cactus de Alenvedi, el pollo cantador, dos mesitas, un pañuelo para llorar.

TEMAMUSICAL: Ama de Casa (Ecos del Rocío)

 

 

(Entra a escena resuelta, con el plumero en una mano, y una regadera en la otra)

¡Vamos a ver!

(Dirigiéndose al famoso cactus, empieza a quitarle el polvo con el plumero)

¿Se puede saber por qué estamos cada vez más rancio? ¡Yo es que no lo entiendo! Limpito que te tengo, a plena luz del sol, aquí en la terracita, y además de que te hablo con cariño, como leí en “Sus plantas para lucir”, estás más raído que las medias que llevaba mi abuela, que en paz descanse. Pues muy bien, a grandes males, grandes remedios... ¡¡Toma agua!! (Le enchufa un buen chorro de agua con la regadera). Vamos a ver quién tiene razón al final, si la revista o yo...

(Deja la regadera en la mesita, sigue con el plumero y mira el reloj) ¡Dios miooooo!!! ¡Las doce y media, y yo todavía de este modo, y sin hacer el sofrito del pollooooo!!! (Señala al pollo cantador, situado sobre el plato en la segunda mesita). Y lo que me queda por solucionar, y el jefe de mi marido y su mujer esta noche a cenar... ¡Ains!

(Repara en el público, cara de sorpresa, sonrisa forzada)

¡Anda!! Jejejejee... Hola, veo que ya han llegado los vecinos nuevos. Bonita terraza... En fin, encantada, me llamo Maruja, o Maru. Regando las plantas, que hoy voy un pelín atrasada ¿Saben? Un percance con la toilette, nada más, no vayan a pensar que voy siempre en zapatillas y con una toalla en la cabeza, ¿eh?.

(Manos en la cintura, frunce el ceño).

Si es que ya sabía yo que el follón con el tinte del pelo me iba a desmontar el día... Ha sido una desgracia, como otra cualquiera. Se van a enterar en la perfumería: “Un tinte bueno que suba rapidito, que con tanto potingue no me aclaro”, le digo. “Sí señora, Tintadén no falla nunca”, me dice. “Vale, pero que sea un caoba suave”, le contesto. “Sin duda, el número 3”, va y me suelta.

¡El número 3! ¡¡Jaaaa!! (Empieza a hacer pucheros, saca el pañuelo de llorar y se limpia). ¡El pelo blanco se me ha quedado! Disculpen, pero es que hablando me tranquilizo un poco. Qué fatalidad, y esta noche invitados... Pero como a grandes males, grandes remedios, me digo “esto no se queda así, si en la peluquería lo solucionan con el casco secador, yo también lo soluciono”. Y claro, como no tengo casco ni para los autos de choque, pues se me ocurrió encender el horno eléctrico en modo ventilación y 50 grados, para que la cosa fuera más eficaz, y meter la cabeza 2 minutos con temporizador, por si acaso.

(Se saca la toalla, con energía y rabia, señala la peluca).

¡Pues bien! Este es el resultado.... Además de blanco, más rizado que una escarola de temporada. ¡¡Ains!! Parezco el científico ese tan famoso, pero vestido con faldas y delantal... (*) (Llora amargamente un poquito con el pañuelo). Aparte de que se me han chamuscado las pestañas, claro...

(*)- Ver El profesor Franz de Munich, o El Poder Real de la Imaginación.

En fin, que como la cosa no iba, y a grandes males grandes remedios, miré a ver qué podía hacer con la plancha de vapor en modo seda... Y nada. Subí a modo algodón... tampoco nada. Ya decidida a lo que fuera, la puse en modo lino y con el vapor al máximo... ¡Y horror! ¡Casi me quedo calva como un salmonete! (Va moviendo de un lado aotro el plumero, escandalizada). ¡Un manojo de mi maravillosa y sedosa cabellera se quedó enganchada en la tabla de planchar, como si fuera la colección de pegatinas de mi hija! ¡Ayyyyy!!! (Mientras, lloriquea y se moca).

Y hablando de salmonetes, los he sacado del congelador a la hora prevista, los he metido en el microondas, en modo descongelación, pero con el disgusto se me ha ido la mano, y más que descongelados , si llegan a tener azúcar se me quedan a punto de caramelo. ¡Pero a grandes males, grandes remedios! Así que he decidido hacer mousse de salmonete de postre, y decir que se trata de un plato japonés. Ahora habrá que ver qué hago de primero...

(Baja los hombros, la cabeza y el plumero).

Sinceramente, un auténtico desastre, para qué nos vamos a engañar. El gato se ha caído en la palangana del tinte cuando ha oído mis gritos, a mí se me ha roto el tacón por el susto (llevaba los zapatos nuevos para “darlos”, claro), al intentar sacar al gato, que se ha quedado caoba, también se me ha roto una uña, y a la una y media llegan los niños del colegio, y como no coman una tortilla y un yogurt, a mí ya no me da tiempo a nada más... No quiero ni pensar cuando vean al gato.

(Vuelve a agitar el plumero).

¡Y encima el puñetero cactus raído, y el jefe de mi marido es un forofo rematado de plantas y vegetales de toda índole y condición! Hasta tiene un invernadero en la terraza... ¡¡AAIINNSS!!!

(Vuelve a ponerse tiesa, con tono resolutivo).

En fin, a grandes males, deberemos aplicar grandes remedios... Al gato lo escondo, al tacón pegamento de contacto, a la uña una tirita, en la cabeza un tocado turco que me tocó en una feria, a las pestañas rimmel extra forte, a los niños la tortilla, me voy a hacer el sofrito y pre-dorar el pollo, y de primer plato.... ¡Cactus rebozado con salsa de roquefort, y a decir que es calabacín ecológico de primera calidad!

(Levanta el plumero a modo de despedida).

¡Saludos, vecinos!

Ya nos veremos.....

(Coge el pollo y el cactus, hace mutis por el foro)

ama de casa

BANDOLERARosy (Bandolera), desde Barcelona.

 

El video

EUROmodul stand TRANSFORMER 7 Abril 2013 Video Portada
EUROmodul stand TRANSFORMER
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