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La viga tecnológica

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La viga tecnológica
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opinion5 1Hace tiempo que ando dándole vueltas al tema que muy acertadamente planteó Jean Paul en su última columna: La falta aprovechamiento de la tecnología en las relaciones quiosco-distribuidora y por qué somos tan culpables nosotros como ellos. Un asunto difícil de plantear y que estoy seguro provocará una aguda urticaria a algún que otro talibán.

Si bien es cierto que las distribuidoras y editores por lo general no nos facilitan la labor poniendo a nuestra disposición herramientas en sus páginas web que nos permitan gestionar pedidos, albaranes o facturas, también es verdad que el quiosquero medio no muestra el mínimo interés por modernizarse y utilizar algo más avanzado que el bolígrafo, el taco de pos-it y el teléfono. Salvo raras excepciones -la mayoría aquí presentes-, la desidia y la comodidad campan a sus anchas en nuestra profesión, que prefiere no complicarse la vida teniendo que aprender y adaptarse, o simplemente tiene miedo al cambio. Si no hay demanda tampoco habrá una oferta, y sin oferta no habrá demanda, y así vivimos metidos en este círculo vicioso -con minúscula- tan difícil de romper.

La dejadez y el pasotismo de esa gran mayoría lo vivimos todos los días en nuestra Asociación: Errores como que una cabecera de domingo traiga impreso el precio de semana, o que un albarán se emita con un descuento incorrecto, hacen que nos pongamos enseguida en contacto con la distribuidora para que los subsanen. En estos casos ni en la Asociación recibimos llamada alguna de los socios poniéndonos sobre aviso ni en la distribuidora reciben más quejas que la nuestra, lo cual prueba que la gente ni lee los albaranes ni mucho menos las circulares informativas. Un altísimo porcentaje de vendedores no comprueba las facturas ni las devoluciones y se limita a pagar lo que la distribuidora le factura. Hace algunos meses, en una visita a los almacenes de la distribuidora, pudimos ver montañas de paquetes de revistas recibidas sin identificar en las devoluciones y que nadie, absolutamente nadie, ha reclamado nunca. En la última asamblea general de la Asociación, en la que se presentan las cuentas anuales, se convocan elecciones a Junta Directiva y se informa sobre todas las gestiones, acuerdos y reuniones realizados durante el año, asistieron tres personas. ¡Tres personas de doscientos asociados! Con tales mimbres a ver quién es el guapo capaz -o con ganas- de hacer un cesto.

Lo que quiero decir es que nadie va a preocuparse de introducir la informática en los quioscos si no lo hacemos nosotros mismos; y si alguien ajeno lo hace es obvio que no será por filantropía, sino porque algún beneficio obtiene con ello. Los programas más extendidos son Kios y Gpress, de los que Logista y AEDE se benefician con datos estadísticos y una cuota mensual. Pero cuidado con la interpretación de este párrafo que harán algunas mentes aldeanas: El beneficio no tiene que ser excluyente ni implicar perjuicio para la otra parte. Trabajar con estos programas también nos beneficia a nosotros, nos facilita el control de nuestra mercancía, ventas, devoluciones, etc.

Lo vergonzoso de todo esto es que los vendedores no solo seamos incapaces de remar todos en la misma dirección, sino que ni siquiera hayamos puesto interés alguno en colaborar en el desarrollo de estas aplicaciones; es más, sin más razones que la limitada forma de pensar de algunos que son incapaces de analizar las cosas más allá de una división infantil del mundo en buenos y malos, nos hemos puesto en contra de cualquier iniciativa que proceda de ese pozo de maldad que son los editores y distribuidores.

En resumen: El Problema -con mayúsculas-, el grave y gran problema de los vendedores de prensa está en nosotros mismos y en ese grave afección oftalmológica que padecemos; ya saben, la de ver pajas y no ver vigas. Cuando dejemos de llorar y de mirarnos el ombligo y empecemos a exigir nuestros derechos y a hacernos respetar, veremos como todo cambia. Pero para eso primero hemos de cambiar nosotros. Mientras a una asamblea general acudan tres personas, seguiremos siendo el último mono en la cadena de distribución de la prensa.

Gpress

El gran error de AEDE fue poner en circulación un programa que todavía no estaba lo suficientemente desarrollado. Quizá en ello hayan influido los plazos para adherirse a la subvención del Estado o quizá no; el caso es que cuando se instalaron los primeros Gpress, muchas de sus funciones eran un verdadero desastre. Esto llevó a muchos compañeros a juzgarlo apresuradamente como "una mierda que no sirve para nada", lo cual en aquel momento era casi cierto. Otros simplemente lo desecharon porque dado que provenía de una asociación de editores no podía ser bueno para nosotros, e instalarlo implicaba que automáticamente nos iban a robar nuestro negocio y a controlarnos hasta la hora de ir al retrete.

Con el tiempo y la colaboración de los que lo utilizamos a diario, el programa ha ido avanzando. Después de varias versiones se puede decir que está más o menos a la altura del Kios, aunque todavía quedan detalles por pulir y adaptar a las diferentes formas de trabajar de las distintas distribuidoras de cada zona. La descarga de prensa y asociación de promociones con sus respectivas cabeceras, que tantos dolores de cabeza nos dio al principio, funciona ya perfectamente; los artículos con doble IVA ya son detectados correctamente tanto por el módulo de ventas como por el de albaranes y devoluciones. Las distintas formas de calcular los márgenes correctos -no todas las distribuidoras lo hacen de igual manera- también se han solucionado. Tenemos, pues, un programa funcional que nos facilita la descarga de albaranes, el control de stock y de caja, las ventas, facturación a clientes, reservas, devoluciones, pedidos, recargas telefónicas, venta de entradas, librería, etc.

Algo hay que decir respecto al mito difundido por algunos de que Gpress es un pulpo con tentáculos que se apodera de nuestro negocio: Nada más lejos de la realidad. Las estadísticas que el programa envía a AEDE se basan en los códigos de publicación, y solo los de las distribuidoras de Trecedis son conocidos por ellos, y solo esos códigos son transmitidos al servidor. El resto los genera el programa aleatoriamente, de manera que AEDE nunca podría saber a qué productos corresponden. A poco que se sepa de informática y se hurgue en las tripas del ordenador se puede ver que los archivos XML de estadísticas solo envían datos de publicaciones de AEDE.

Posiblemente existan otros programas tan buenos o malos como Gpress. Kios, sin ir más lejos, le aventaja sobre todo en experiencia, aunque tampoco es perfecto y adolece de algún que otro problema. Y como Gpress, creo que también envía estadísticas de ventas. Estadísticas que, por otra parte -y esto ya se ha dicho mil veces-, las distribuidoras obtuvieron siempre de todos nosotros a diario sin necesidad de programa alguno, por el simple sistema de cotejar las diferencias entre lo enviado y lo devuelto. Algo que llevan haciendo toda la vida. Decidirse por uno o por otro no es lo importante, ya que todos ellos harán su labor con más o menos acierto; mientras discutimos sin son galgos o podencos olvidamos que lo importante no es la raza, sino tener perro.

O Cura de Fruime

 



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EUROmodul stand TRANSFORMER 7 Abril 2013 Video Portada
EUROmodul stand TRANSFORMER
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