...::; a:Ditoday ;::...

  • Full Screen
  • Wide Screen
  • Narrow Screen
  • Increase font size
  • Default font size
  • Decrease font size

Ficciones

Correo electrónico Imprimir PDF

ShelleySi encomendáramos la tarea de representar mediante un dibujo la distribución de fondos editoriales no dudo que ésta apelaría a la fealdad y al horror y que cobraría la forma de un basilisco. En las fábulas mitológicas este ser imaginario residía en el desierto y era capaz de fulminar con la mirada, hasta el punto de romper las piedras: los viajeros más prevenidos utilizaban espejos para atravesar comarcas desconocidas. Así, la virtud mortífera del basilisco era desbaratada en su simple reflejo. Después de varios años tratando con esta especie creo razonable disentir.

Es cierto que el canal de la distribución revela un estado deplorable, o que las variables de coste o de tiempo parecen imposibles de cuadrar, o que determinar una tirada óptima es poco menos que una quimera. Ignoramos cuáles son sus umbrales de rentabilidad, o a qué servidumbres comerciales o de producción está irremediablemente atado el diseño de su red: lo que no obviamos es el fatal resultado en nuestros negocios. Entiendo que presentar la nómina de agravios sería como apuntar un universo en un muro de las lamentaciones; la cuestión es que, mientras nuestras reclamaciones tienden a multiplicarse, el muro es finito. Llega un momento en que no podemos apuntar nada porque la pared se acaba y la queja es lanzada al vacío, o a una arquitectura invisible que todavía está por inventar o por resolver. No es lógico que cualquier punto de venta reciba diariamente un volumen heterogéneo de publicaciones que sabe que no va a vender; el problema se agrava si la distribuidora también lo sabe, y se convierte en una pieza del teatro del absurdo cuando el último responsable de ese despropósito es, también, perfectamente conocedor del desastre que él mismo ha propiciado.

Dije que no era lógico, pero bien puede ser rentable. Hay una regla fundamental en ese mundo de prestidigitadores que funciona, y es que para ganar dinero (y en ocasiones, mucho dinero) se deben hacer cosas inmensamente ridículas: en una pequeña abadía compuesta por ocho monjes de la orden cisterciana de Madison, en los Estados Unidos, el padre McKoy pensó que no se podía seguir pagando un precio tan alto por los cartuchos de tinta, así que propuso a los monjes fabricarlos ellos mismos y reciclarlos para preservar el medioambiente. Aquellos "lasermonks" facturaron casi tres millones de dólares en muy poco tiempo. Esa digresión dentro una línea de operaciones sin sentido aparente me ayuda para ilustrar un mecanismo de sobras conocido: el editor, en un extremo, se sirve de un eslabón de una cadena física para equilibrar o incrementar sus ingresos, la distribuidora (hacia el centro) en recuperar la liquidez de esa metralla que esparcirá a discreción y el punto de venta, ya en el extremo opuesto, en resistir armando trincheras de devolución. Un juego perverso que funciona -o funcionaba- para dos actores, pero no para el quiosquero o el cliente final. Un juego perverso que funciona pero que tiene que acabar, como acaba cualquier juego. Un juego perverso que olvidó revisar todos los naipes hasta que varios ases se deslizaron casi sin notarse, en un alarde de tahúr natural.

Ese juego se rompió hace tiempo, pero una especie de inercia ciega y letal hace que se prolongue como en una telenovela. La distribución física cada vez tiene menos peso en un mundo digital, nuestro "sale or return" o derecho a devolución se ha convertido en una práctica compulsiva y al editor cada vez le quedan menos ideas en sus estantes. Precisamente porque ya sólo halla polvo en su gran laboratorio de alquimia ha decidido abandonar el doble compromiso que le sustrae parte del oro (canal de distribución y canal de venta) para pactar directamente con el plomo que busca convertir: el cliente...O "nuestro" cliente, si se prefiere. Sin embargo, para ello debe ingresar en un juego novedoso ya no propuesto por él, sino por los distintos ases que hasta ahora permanecían en la sombra. Esos mismos ases que una vez alimentaron la "idea ridícula" de llegar a todos y a todas partes, los "lasermonks" globales, los artífices del nuevo orden.

¿Puede prescindir realmente de su apéndice natural para la difusión o de su gestor de ventas? Es una perogrullada afirmar que ya se lo ha propuesto, aunque (de momento) los ingresos por el común papel posterguen su salida del circuito. La red es su tentación y a la vez su odio, pero sabe que acabará en ella: la voracidad de lo digital también se puede permitir una paciencia y unos plazos.

¿Y qué será de las distribuidoras y de los quioscos? No creo que la noticia sea alentadora: hubo un momento muy puntual en el que yo mismo me permití creer en una pequeña revolución, cuando se ofreció la posibilidad de participar de esas mismas ventanas digitales mediante el proyecto de CanalKiosc. No importan ahora las deserciones o las denuncias o las negligencias; importa el naugrafio en sí de una idea. De una muy buena idea, dicho sea de paso, porque era una magnífico referente del freemium: en un ejercicio de imaginación algo precipitado puedo imaginar el quiosco del futuro como una especie de lugar cultural o un club de lectura electrónico, donde pueden coexistir la degustación de aperitivos o la conexión inalámbrica o unas pocas revistas y libros y películas en su modalidad de "sale or return" o la transacción de un pedido on line y su correspondiente comisión.

En este nuevo panorama envidio la capacidad de prefiguración de un Julio Verne: la fotografía parlante, la cápsula lunar, el buque submarino, el helicóptero, el globo aerostático, el capitalismo monopolista o el nazismo fueron, para la opinión de su siglo, invenciones desatinadas o meros delirios. Nadie cayó en la cuenta de que las ficciones de Verne traficaban con cosas probables, pero nunca imposibles, nadie intuyó que cuando un basilisco se contempla en un espejo "realmente" se desmorona y se borra, en su fantástica lógica interna. Creerlo o no ya es un simple acto de fe.

El video

EUROmodul stand TRANSFORMER 7 Abril 2013 Video Portada
EUROmodul stand TRANSFORMER
Leer más 0 Comentarios 5336 Lecturas
 
 

Lo que se comenta...

 

Regístrate en a:Ditoday

a:Ditoday

 

Regístrateen a:Ditoday y tendrás acceso al resto de secciones:

 

  • Foros exclusivos
  • Noticias adicionales
  • Participación en encuestas
  • Acceso a bases de datos

 

Para registrarte en a:Ditoday tan sólo necesitas una cuenta de e-mail válida.

 

Ya nos sigues?También puedes seguirnos en Twitter, en FaceBook y en Google +1