2011 un año con suerte

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La costumbre nos llevaría a hacer de esta editorial un repaso de lo acontecido durante el año que despedimos, de las noticias y los sucesos que nos han llevado finalmente al punto en el que nos encontramos.

Apenas unas horas antes de dar paso al nuevo año,  mirar atrás significa inexorablemente estar dispuesto a recibir por respuesta un panorama desolador ,fruto éste del concienzudo efecto producido por la nefasta gestión del Gobierno de España, 

tanto en sus políticas económicas, causantes de la devastación de nuestra economía individual y colectiva; como en sus políticas sociales, consecuencia de las anteriores, y que han triturado el más elemental concepto de bienestar social; pero también con su inexistente política nacional que ha roto el concepto de caja única y ha dividido el pais entre españas que jamás existieron.

 

Ya centrados en el sector de la prensa y la revista, el panorama para el vendedor ha sido de "continuidad plana"; una continuidad que mata lentamente toda ilusión comercial y que mina poco a poco toda esperanza de cambio. Un año cargado de las mismas torpezas y desatinos por parte de los mismos de cada año.

Es por todo ello que nos parece más razonable, o cuanto menos más constructivo, dejar el año que pasa tranquilo y centrarnos en los retos que, a nuestro entender, el colectivo de vendedores de prensa debería abordar en el 2011. Trataremos de evitar generalidades del tipo  “Alcanzar la Regulación del Sector” o “Cerrar una Negociación de un acuerdo marco con Distribuidores y Editores” y más bien nos esforzaremos en la enumeración de las cuestiones previas, necesarias todas ellas, para que ese tipo de asuntos últimos sean realidad en algún momento.

Primero. Como todos sabéis el mapa actual de la representación nacional de los vendedores viene dividido en dos entidades: Coverpres, Conadipe, cada una con veteranos al frente de sus presidencias que hasta la fecha se han demostrado incapaces de entender que esa bicefalia al único que perjudica es al conjunto de los vendedores. Es de evidente necesidad la unificación de las Confederaciones de vendedores en una sola, cueste a quien le cueste la silla, y eso sólo depende de la voluntad del conjunto de presidentes de las asociaciones que las forman, y en último caso, de cada uno de los vendedores asociados a éstas.

Segundo. Existen dos enclaves estratégicos para los distribuidores y editores, Madrid y Barcelona, ambas plazas con asociaciones que se han mantenido al margen de la problemática del colectivo, sabedores que con ello sus prebendas están más seguras. Este comportamiento, más que lógico en términos económicos, debería ser a la vez capaz de encontrar puntos de encuentro y trabajo con el resto de asociaciones, al fin y al cabo, existe un antiguo dicho que sentencia “cuando veas las barbas del vecino a pelar pon las tuyas a remojar”.

Tercero. Existen unos 27.600 puntos de venta en España, de los cuales, más del 80% no están informatizados en la actualidad y se enfrentan  diariamente en solitario a un reducido número de proveedores exclusivistas que les dejan muy poco margen de actuación. Así pues,  la dispersión del canal de venta es tal que, si bien hasta hace poco la coordinación de estos era inviable, hoy en día, con las nuevas tecnologías y con espacios como a:Ditoday, todos los puntos de venta deberían estar informatizados e interconectados entre sí, compartiendo información y formando una auténtica red que fuese capaz de dar respuesta unitaria tanto a las necesidades comerciales del sector, como a la iniciativas que tengan por objeto defender sus derechos.

Tal como dijo Leacock “Soy gran creyente en la suerte, y he descubierto que mientras más duro trabajo, más suerte tengo”.

Mucha suerte y Feliz Año 2011